Locales-Juicio Saint Amant II: Emotivo relato de Nancy Ceccón en la novena audiencia

Img_ppalCon un auditorio repleto de referentes de organizaciones sociales, de derechos humanos, de diferentes partidos políticos y vecinos, pasadas las 12:00 se dio inicio a la audiencia en la que se destacó el testimonio de Nancy Ceccón, hija de Luis Ceccón, policía de la Policía Bonaerense desaparecido.

 

Pérez-Pierro

El primer testigo de la jornada fue Daniel Patolini que por no poder estar presente en anteriores audiencias, declaró en la causa Pérez-Pierro.

Sin aportar datos importantes, el testigo aseguró que conoció a Gerardo Pérez ya que eran compañeros de trabajo en un taller metalúrgico de San Nicolás. Además relató acerca del procedimiento policial que se llevó a cabo en el taller metalúrgico y contó que a él los policías lo trasladaron a su casa, mientras que supo que a varios de sus compañeros los llevaron detenidos.

Manifestó haber realizado una declaración en el Comando Radioeléctrico en que fue interrogado por su supuesta relación de amistad con Gerardo Pérez. Sin dar una respuesta satisfactoria, los policías lo dejaron ir.

 

Compañeros en la Policía

José Pez fue el segundo en prestar declaración. El pergaminense, que se desempeñó como policía desde 1973 hasta hace cinco años, aseguró conocer a Luis Ceccón ya que ambos formaron parte del personal afectado primero a la Delegación de Cuatrerismo de Rojas, que dependía de Bragado, y luego de la Brigada de Investigaciones de Junín.

José y Luis vivían en Pergamino por lo que compartían muchos viajes.

Interrogado sobre cómo se enteró de que Ceccón fue víctima de secuestro, el testigo aseguró que estando en su casa descansando recibió la visita de María, que en 1978 era la pareja de Ceccón.

Luego de escuchar el relato de la mujer, Pez dio aviso a sus superiores de esta situación y le aconsejó a María que fuera a realizar la denuncia en la Comisaría Primera.

 

Juntos en la militancia

El tercero en orden de declaraciones fue Miguel Angel Rivarosa que dijo conocer a Ceccón cuando ambos militaban en la Juventud Peronista, años anteriores al Golpe de Estado.

De acuerdo con lo explicado por el testigo, muchas de las reuniones de militancia, se realizaban en la casa de Ceccón.

Consultado sobre si supo de la detención de Luis Ceccón, Rivarosa dijo que se enteró cuando él fue liberado por lo que, seguidamente, empezó a contar la historia de su detención como preso político.

Rivarosa señaló que mientras cenaba en la casa de su suegro, policías le informaron que su casa se estaba prendiendo fuego. Movilizado por esta situación Rivarosa se trasladó hacia la vivienda. En el camino fue detenido y trasladado a la Comisaría Primera. Allí vio pasar a Ceccón.

Horas más tarde y encapuchado, Rivarosa fue trasladado a la penitenciaría de San Nicolás. Allí fue maltratado, a golpes, e interrogado acerca de sí él era montonero, guerrillero y si portaba armas.

 

Nancy, su hija

El testimonio más conmovedor de la tarde correspondió a Nancy Ceccón, hija de Luis. La testigo, visiblemente emocionada, empezó contando cómo estaba compuesta su familia. Su mamá, Máxima Franco, su papá Luis Ceccón y sus hermanos Liliana, Marisel y Silvio, siendo ella la más chica de los cuatro. Todos ellos vivieron primeramente en la casa de su abuela pero luego, en 1973, Luis compró un terreno en el barrio Güemes donde construyó su casa.

Respecto a la militancia de su padre, Nancy, manifestó que participaba de un grupo de jóvenes católicos, liderados por el padre Marciano Alba, que se llamaba “Emmanuel”, mientras que también sabía de su participación activa en grupos políticos.

En un tramo de su relato, la testigo definió a su padre como un hombre “que estaba siempre presente, que ayudaba a los demás, un hombre comprometido con la realidad de su país. Le encantaba leer, era muy culto, autodidacta, nos ayudaba en las tareas, nos revisaba el cuaderno diariamente era un hombre muy particular”.

Por otra parte, Nancy recordó que su casa siempre estaba llena de personas, compañeros de la iglesia y de la política de su padre, y que ella veía, dentro de su hogar, muchos panfletos.

 

Desaparición

Como informaran otros testigos, Luis era policía y se desempeñaba en la Brigada de Investigaciones de Junín, y de acuerdo con lo recordado por Nancy, era montonero ya que ella misma había aprendido los cánticos de la organización.

Respecto a su primera desaparición, Nancy aseguró que fue en 1976, cuando lo llevaron junto al padre Marciano Alba y el padre Galli. El obispo de la diócesis de San Nicolás, Ponce de León, fue quién luchó por la liberación de los tres.

Luego de que fuera dejado en libertad, Ceccón vivió atemorizado. A partir de ese episodio, Luis comenzó a tener diferencia con su mujer Máxima hasta que decidieron separarse. Motivó esto que Ceccón fuera a vivir a una habitación ubicada en calle Luzuriaga.

Con relación a la desaparición, la testigo informó que su madre y ellos fueron anoticiados por la que era pareja de su padre en ese momento, María. “Pensamos que era una detención más. Jamás creímos que nunca más volveríamos a verlo. Después de este hecho mi mamá realizó averiguaciones, viajaba a Junín pero nunca pudo tener noticias sobre mi papá. Fue así que comenzó a deteriorarse su salud, pero ella siempre se mostraba fuerte porque era una mujer muy creyente”, aseguró Nancy.

 

Ausencias que destruyen

Durante su relato, Nancy fue interrogada por los fiscales acerca de cuáles eran las consecuencias que la desaparición de su padre había generado en la familia. Contestando a esta pregunta, la testigo dijo que en ella se formó una contradicción muy grande ya que no podía entender cómo su padre era policía y montonero a la vez. El transcurso del tiempo ayudó a reconstruir su historia aunque dijo que “tardé bastante en reconocerme como hija de un desaparecido ya que no podía entender cómo mi papá que era un hombre tan sensible, responsable y solidario, con firmes ideales y comprometido con la realidad social podía ser policía. Fue así que empecé un camino de búsqueda de datos de mi papá”.

Por otra parte afirmó que la desaparición de su padre “los destruyó como familia” ya que el dolor a su madre Máxima le engendró cáncer y a una de sus hermanas severas consecuencias psicológicas que, por falta de recursos económicos, no pudieron tratar.

 

El hallazgo de los restos

Luego de que fueran encontrados los restos de Gerardo Pérez, Amanda Sádaba, mamá de Gerardo, instó a Nancy a realizarse el estudio de ADN. Fue así que, en 2010, junto a sus hermanos Marisel y Silvio fueron hasta donde el Equipo de Antropología Forense realiza el examen de ADN.

En 2011 fueron identificados los restos de Luis Ceccón, hallados en un Cementerio de General Lavalle, lugar en que fueron  depositados los restos encontrados en el río o en el mar. Esto le dio la pauta a Nancy que su papá había sido arrojado al agua desde un avión. “Fui a reconocer los restos de mi papá. Los besé, sentí un profundo amor y un gran alivio. Fue un encuentro esperado y necesario y logramos, junto a mis hermanos, empezar a cerrar una etapa signada por el dolor”, expresó Nancy.

 

A decir y a actuar

Finalizada su declaración y antes de retirarse, Nancy con lágrimas en los ojos, expresó: “Soy la consecuencia del amor de un hombre comprometido con la vida, comprometido con la realidad de su país, un hombre que luchó por el otro, por el más necesitado. La dictadura me arrebató a mi papá, lo torturaron porque lo consideraban peligroso ya que pensaba en el otro. Por eso les pido que, después de tanto tiempo de silencio, aprendamos a decir y a actuar. Tratemos de limpiar el pasado para vivir en paz el presente”. Con un fuerte grito de “Ceccón presente, ahora y siempre”, y cálidos aplausos de parte de los presentes, Nancy pudo contar su historia y ser la voz de su padre desaparecido.

 

La Opinion de Pergamino

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