Opinión – ¿Qué calor hace, no?

Redacción: Agustín Lima

Que calor anda haciendo, ¿no? ¿cómo y por qué sucede esto? Días con cerca de 41 grados, calores sofocantes altamente perjudiciales para la salud.  

Cientos de noticias informando sobre cómo evitar los golpes de calor, que por cierto, recomiendan evitar la exposición solar, incrementar el consumo de líquidos, ingerir preferentemente frutas y verduras; usar ropa suelta y de colores claros, entre otras más cosas. 

Pero, ¿qué hacemos con todo lo demás? ¿por qué todo el mundo se acordó bastante tarde del calentamiento global?  

Todos los problemas que nombraré a continuación nos vienen acompañando hace numerosas décadas y ahora, luego de la poca visibilización de los medios informativos y de los gobiernos de turno a nivel mundial, todos sufrimos lo de todos. 

El desinterés y egoísmo del ser humano nos llevó a no reciclar los envases de los productos que consumimos día a día, ni con las prendas de vestir en las que se gastan millones de litros de agua para fabricarla. A la mayoría de las empresas no les importa cambiar sus hábitos de trabajo. Recién hasta hace pocos meses atrás comenzaron a reducir el plástico en las botellas de gaseosas, para poner un solo ejemplo.  

Nos encontramos en el 2022, y por más que los combustibles contengan una avanzada tecnología, continúan contaminando la capa de ozono. Año tras año sigue habiendo grandes e incontrolables incendios en todas partes del mundo, cortes de servicios eléctricos y un avanzado deterioro global. Hasta no debe faltar mucho tiempo para que las tecnologías no alcancen, los aires acondicionados no resistan y la energía eléctrica sea deficiente, llevando a un inevitable caos social. 

Tampoco, por más polémico que sea aquí en Argentina, nadie nos enseñó sobre cómo nos afecta el negocio de la Carne. Tal como lo publicó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el sector ganadero contribuye significativamente al total de emisiones humanas de gases de efecto invernadero (GEI). “Las emisiones del sector a nivel global representan ya el 14,5%.”, remarcan. Pero esto no queda acá. Un informe del World Watch Institue resalta: “La ganadería emplea más del 30% de la superficie de la tierra, en su mayor medida para pastizales y el 70% de los terrenos agrícolas. Para producir un 1kg de carne de vaca, se necesitan más de 15.000 litros de agua, para la de cerdo unos 8.000 litros y la de pollo más de 4.000 litros. En total, el 20% del agua consumida en el planeta se emplea para la producción de pienso”, alimento para animales compuesto con constituido por una mezcla de materias primas (vegetales, animales y/o minerales). Lamentablemente nadie nunca nos ha reflejado con claridad estas cifras ni mucho menos recomendar frenar o disminuir el consumo de carne en nuestros platos. 

Justamente minutos antes de publicar dicha nota me enteré de la noticia del glaciar del juicio final, a punto de colapsar. Thwaites, ubicado en la Antártida occidental, contiene suficiente agua para elevar el nivel del mar en todo el mundo a más de medio metro. Según científicos, aumentó escandalosamente su derretimiento a comparación de la década de los 90. 

El cambio está en uno. Acá no sirve la frase “que flojera, que lo haga otro”. Acá todos debemos cumplir con un mínimo granito de arena para estirar lo más que se pueda la vida de este mundo. Justamente hace días se estrenó en la plataforma de Netflix la película “Don´t Look Up (No miren arriba), un claro reflejo de como reaccionarían las personas y autoridades internacionales ante una posible catástrofe a nivel mundial. 

Para cerrar y vuelvo a repetir, cada acción cuenta. En las calles de nuestra ciudad pueden encontrar los cestos de reciclaje: 

Contenedor naranja del Taller Protegido: solo botellas de plástico PET (gaseosas) 

Contenedor amarillo: solo envases de vidrio, latas, telgopor y plásticos no PET. 

Contenedor azul: solo papeles y cartones.  

Campanas naranjas con tapa blanca o totalmente blancas de ecobotellas ubicadas en la Plaza 25 de Mayo, Plaza Sargento Cabral, estacionamiento de la UNNOBA y en el Instituto Comercial El Socorro: solo botellas limpias y tapadas con su interior de residuos plásticos aplastados. 

Contenedor verde: basura en general 

 

Otros puntos a tener en cuenta: 

Pilas: no mezclarlas con otros residuos y depositarlas en el punto habilitado de calle Echeverría 707. 

Todo lo que se deposite para reciclar tiene que encontrarse mínimamente limpio tanto por dentro como por fuera, sin restos de mermelada en un envase de vidrio o manchas de aceite en papeles y cartones. Al no obedecer dicha advertencia contaminarían los demás residuos reciclados depositados en los contenedores. 

Para más información visitar las redes sociales de @ecopergamino, @tallerprotegidopergamino, @actuaenverde y @munipergamino. 

 

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