NACIONALES- Morón y Lomas de Zamora, los lugares con más secuestros de toda la Argentina

Así lo revelan las estadísticas oficiales de 2016. En todo el año hubo 233 casos, 61 menos que en 2015. El 94 % sucedió en Capital y provincia de Buenos Aires. Uno terminó en crimen.

Morón y Lomas de Zamora, los lugares con más secuestros de toda la Argentina

Daniel Calderón se reencontró con su familia tras la liberación.

La foto del recuentro fue conmovedora: Daniel Calderón (23) apretujado entre los brazos de su familia que, emocionada, celebraba su regreso a casa. Esa imagen reflejó el alivio después de una pesadilla que duró tres días. El joven, hijo de un panadero de Villa Centenario (Lomas de Zamora), estuvo secuestrado entre el 2 y el 5 de febrero de 2016. Sus captores pedían dos millones de pesos para liberarlo Estuvo encerrado a sólo 12 cuadras de su casa, atado y casi sin comer. Recuperó su libertad después de dos allanamientos y gracias a que el Grupo Halcón irrumpió en el lugar donde lo tenían.

Jorge quiso ayudar a sus vecinos y escribió un instructivo para evitar que a otros les pasara lo mismo que a él. Es comerciante y tiene 53 años. El 24 de mayo pasado lo sorprendieron cuando iba a comprar empanadas y a buscar a su hija en Parque Leloir, Ituzaingó. Le pegaron y lo mantuvieron cautivo cuatro horas hasta que su familia pagó el rescate en Acceso Oeste. Lo largaron en una estación de servicio.

Jorge y Daniel fueron víctimas de dos de los 233 secuestros extorsivos denunciados en 2016 en Argentina. De ese total, 219 ocurrieron en Capital Federal y Gran Buenos Aires (el 94%). Los departamentos judiciales de Morón y Lomas de Zamora lideran el terrible “ranking” de casos, con 72 y 64 episodios. Los motivos son varios: los altos niveles de conflictividad social en estas zonas, su extensión y las bandas especializadas en esta modalidad que se fueron desarrollando allí.

La Autopista del Oeste, los alrededores del Hospital Posadas y el límite de Lomas de Zamora con la ciudad de Buenos Aires son los puntos más elegidos por los secuestradores para citar a familiares y coordinar el pago de los rescates. Durante la gestión de Alejandro Granados al frente del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires (terminó en 2015), se intentó desarticular esa modalidad sumando patrulleros en esos puntos. Sin embargo la medida no funcionó y la zona siguió siendo la preferida de los secuestradores.

Si bien el informe difundido ayer por la Procuración General de la Nación establece que el año pasado hubo menos secuestros que en 2015 (cuando se registraron 294 casos, de los cuales 93 fueron en Morón y 85, en Lomas), una seguidilla de secuestros durante los primeros meses de 2016 apuró la decisión política de crear la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (UFESE), que interviene específicamente en estos hechos y elaboró la estadística. Su tarea, desde junio, es asistir a las fiscalías de turno que reciben las denuncias y prestar apoyo especializado para cada caso.

Para 2003, cuando los secuestros extorsivos tuvieron su pico, duraban entre 15 y 40 días. Eran negociaciones largas en las que los captores pedían grandes cantidades de dinero aprovechando que la gente guardaba sus ahorros en su casa “debajo del colchón”, después de la crisis financiera y el corralito. Hoy la tendencia es distinta y en alrededor del 50% de los casos dura entre una y dos horas; en el 31%, de dos a cuatro. A casi todas las víctimas las mantienen en vehículos, dando vueltas por las calles, hasta que se acuerda la cifra del rescate y se concreta el pago. Casos como el de Calderón o, recientemente, el de Mauricio Di Nenno (26), secuestrado el 16 de diciembre en Berazategui y liberado seis días después tras pagar $ 650 mil de rescate, sorprenden por su extensión y por el riesgo que implican para la víctima tantos días en cautiverio.

Como los Di Nenno, en el 78% de los casos los familiares pagan el rescate para lograr la liberación de la víctima, antes de que pueda intervenir la Justicia. En más del 70% de los casos, el secuestro se dio entre las 20 y la medianoche. “Nuestro principal objetivo es siempre preservar la vida de la víctima. Después está la posibilidad de proteger a los familiares, que son las víctimas pasivas del hecho, reunir elementos de prueba e identificar a los responsables para desarticular las bandas. Para nosotros es importante el trabajo conjunto con las Fiscalías, brindando ayuda específica para cada caso”, explicó Santiago Marquevich, a cargo de la UFESE. El caso más drámatico de 2016 fue el que sufrió Alberto Sarubbi, donde la intervención policial quedó bajo la lupa. El taxista fue secuestrado el 17 de noviembre en la ciudad de Buenos Aires. Sus hijos juntaron $5.000 y US$ $3.300. En el punto acordado para el pago, en Isidro Casanova, un cobrador de 16 años intentó arrebatarles el dinero y la Policía Federal intervino a los tiros para capturarlo. El adolescente llegó a dar aviso a los captores, que mataron a Sarubbi de cinco tiros por la espalda en un basural de La Matanza.

Fuente: Clarín

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