INTERNACIONALES- Otra vez el horror en una cárcel de Brasil: 31 muertos

La segunda matanza en menos de una semana, esta vez en el estado de Roraima, dejó al descubierto la guerra entre los mayores grupos criminales del país

31 muertos en una cárcel de Basil. Foto: Archivo / El Observador

RIOO DE JANEIRO.- La crisis carcelaria en Brasil se agravó ayer con el brutal asesinato de por lo menos 31 reclusos en una prisión del estado amazónico de Roraima (norte), en la segunda matanza de este tipo en menos de una semana, atribuida a la creciente guerra entre los dos mayores grupos criminales del país por el control del narcotráfico.

La nueva masacre empezó a la madrugada en la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo (PAMC), en la zona rural de Boa Vista, capital de Roraima, estado limítrofe con Venezuela y Guyana, y a diferencia del estallido de violencia ocurrido el lunes pasado dentro del Complejo Penitenciario Anísio Jobim de Manaos, que dejó 56 muertos, esta vez no hubo un motín anterior ni escaparon presos en medio de la confusión. En ambos casos, sin embargo, la mayoría de las víctimas fueron descuartizadas y decapitadas, y a algunos cuerpos se les arrancó el corazón y los intestinos.

Por la mañana, el secretario de Justicia y Ciudadanía de Roraima, Uziel de Castro, apuntó que la nueva matanza sería una represalia de la principal banda criminal del país, el Primeiro Comando da Capital (PCC), con base en San Pablo, para vengar la muerte de sus integrantes en Manaos, a manos de la Familia do Norte (FDN), grupo regional aliado a la segunda mayor organización criminal brasileña, el Comando Vermelho (CV), de Río de Janeiro. Luego de varios años de tregua, el PCC y el CV rompieron en junio último su pacto de no agresión, y ahora están en medio de un abierto enfrentamiento como parte de su feroz disputa por las rutas de la droga proveniente de los fronterizos Colombia, Perú, Bolivia y Paraguay.

«Quien domina aquí es el PCC», llegó a afirmar De Castro, aunque por la tarde el ministro de Justicia federal, Alexandre de Moraes, dio otra explicación. «No es aparentemente una retaliación del PCC en relación a la FDN. En ese presidio hubo una separación de las facciones, así que todos eran del mismo grupo, ligados al PCC», dijo De Moraes, para quien los ataques habrían sido un «ajuste de cuentas interno» que no estaría relacionado con el conflicto que libran el PCC y el CV en todo el país.

«La situación no está fuera de control. Es sólo otra situación complicada», resaltó en un intento por restarle importancia.

Sin embargo, la carnicería en Roraima se convirtió en la tercera peor masacre carcelaria en la historia del país, sólo detrás de la perpetrada por policías en 1992 al reprimir una sublevación en el Centro de Detención de Carandirú, en San Pablo, que acabó con 111 muertos, y de la matanza en Manaos del lunes pasado, con un saldo de 56 presos asesinados.

Como sea, la nueva erupción de violencia en la prisión de Roraima volvió a sonar las alarmas sobre las condiciones carcelarias en Brasil. Con más de 622.000 reclusos, el país tiene la cuarta población penitenciaria del mundo, sólo superada por Estados Unidos, China y Rusia, y tiene apenas capacidad para 371.884 presos. Según la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch, el 40% de los detenidos aún no ha pasado por un juicio, y la enorme mayoría son jóvenes de raza negra y bajos recursos, detenidos por delitos menores. Como el PCC y el CV mantienen sus redes de operaciones dentro de las cárceles, éstas se han convertido en verdaderos centros de reclutamiento para las bandas.

Tanto la ONU como el papa Francisco llamaron al gobierno brasileño a tomar medidas para resolver la crisis carcelaria.

Muy criticado por su silencio sobre lo ocurrido en Manaos, el presidente Michel Temer emitió ayer un comunicado en el que lamentó el episodio y ofreció a la gobernadora Suely Campos toda la asistencia del gobierno federal.

Críticas

El gesto volvió a generar nuevas críticas luego de que se reveló que el gobierno de Roraima había solicitado ayuda a las autoridades nacionales un mes atrás para lidiar con la sobrepoblación carcelaria, pero sus pedidos no fueron atendidos.

La nueva matanza coincidió con la presentación en Brasilia del flamante Plan Nacional de Seguridad Pública, que tiene como tres prioridades: reducir el número de homicidios; combatir el crimen organizado, con especial atención a la vigilancia fronteriza, y modernizar el sistema penitenciario.

Sobre ese último punto, De Moraes indicó que se prevé la construcción de más penales de alta seguridad para separar a los líderes de los distintos grupos criminales, así como la instalación de bloqueadores de señal de telefonía móvil y de detectores de metales.

Fuente: LN

 

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