INTERNACIONALES- Putin no expulsará a los nortemericanos y los invitó a celebrar Año Nuevo en el Kremlin

Fue tras la orden de Obama de echar a 35 diplomáticos rusos. “No expulsaremos anadie”, dijo el presidente ruso. Y afirmó que hay un arbolito navideño en la sede de su gobierno

Putin no expulsará a los nortemericanos y los invitó a celebrar Año Nuevo en el Kremlin

Espada. El presidente ruso, Vladímir Putin), con una réplica de la que se utiliza en la película The Viking durante su reunión con el equipo de la película en Moscú, este viernes. /EFE

 

El presidente ruso Vladimir Putin sorprendió este viernes al hacer todo lo contrario a lo que se esperaba, e incluso a lo que aconsejaba su propio canciller: decidió no confrontar con su par estadounidense Barack Obama, quien expulsó a 35 diplomáticos rusos en una decisión sin precedentes. El ex jefe de la KGB decidió brindar una inusual imagen de comprensión y abnegación, y anunció que en lugar de adoptar medidas recíprocas, que elevarían la crisis a niveles peligrosos, invitará a los diplomáticos norteamericanos y a sus hijos a festejar el Año Nuevo en el palacio del Kremlin.

“No les vamos a crear problemas a los diplomáticos estadounidenses. No expulsaremos a nadie. Es más, voy a invitar a los niños de los diplomáticos norteamericanos acreditados en Rusia a celebrar el año nuevo con el arbolito en el Kremlin”, afirmó, con un dejo de ironía que deshizo la dura embestida del presidente saliente de Estados Unidos.

En una de las escaladas diplomáticas más graves desde el final de la Guerra Fría, Obama había anunciado el jueves la expulsión de la treintena de diplomáticos rusos y el cierre de dos complejos residenciales ubicados en Maryland y Nueva York, que Rusia utilizaba presuntamente con propósitos de inteligencia. Fue en represalia a la intervención de los sistemas informáticos del Partido Demócrata por parte de hackers rusos durante la campaña presidencial de noviembre, en un intento por perjudicar a Hillary Clinton y beneficiar al candidato republicano Donald Trump.

Con estas medidas de castigo Obama no sólo conjuró las viejas reglas de la Guerra Fría pocas semanas antes de dejar la Casa Blanca, sino que también buscó empantanar las relaciones diplomáticas del futuro gobierno de Trump, quien mantiene una fluida relación con el régimen ruso.

Putin, demostrando una ágil cintura política, evitó entrar en un intercambio de golpes con Obama, pese a que su propio canciller, Serguéi Lavrov, había recomendado oficialmente una andanada de medidas de la misma dimensión de las estadounidenses. “La reciprocidad es ley diplomática en las relaciones internacionales. Por eso proponemos al presidente de Rusia que declare persona non grata a 31 funcionarios de la embajada de EE.UU. en Moscú y a otros cuatro del Consulado estadounidense en San Petersburgo”, señaló el ministro. Es más, le dio la lista de los elegidos para abandonar el país.

El líder del Kremlin decidió hacer todo lo contrario. En vez de recoger el guante y aceptar el duelo, optó por invitar a los hijos de los diplomáticos norteamericanos. “Reservándonos el derecho a medidas de respuesta, no nos rebajaremos al nivel de una diplomacia irresponsable”, dijo, después de calificar las sanciones de “provocadoras” y dirigidas a “minar aún más las relaciones ruso-estadounidenses”.

Inclusive Putin buscó desacreditar la medida, y la breve gestión de Obama que resta, al dejar el tratamiento del tema para una instancia posterior a la asunción de Trump. “Los próximos pasos para el restablecimiento de las relaciones ruso-estadounidenses los tomaremos partiendo de las políticas que proponga la administración del presidente Donald Trump”, afirmó.

Punzante, el mandatario ruso enfatizó aún más esa actitud cáustica al enviar este viernes un mensaje de felicitación por Año Nuevo al presidente estadounidense electo. Habló de “restaurar los mecanismos de cooperación” entre ambas naciones, y de “llevar a un nivel cualitativamente nuevo la interacción en el ámbito internacional”.

Pese a las pruebas brindadas por las agencias de Inteligencia estadounidense, entre ellas la CIA y el FBI, Trump repite que no cree en la injerencia rusa. Esto es algo que lo distancia de otros dirigentes republicanos como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien celebró las medidas anunciadas por Obama contra Rusia. John McCain y Lindsey Graham, dos “halcones” republicanos en el Senado, señalaron que Moscú salía bien parada y prometieron imponer “sanciones más duras” aún.

Trump, que asumirá el 20 de enero próximo, evitó pronunciarse en forma crítica sobre las sanciones a Rusia, y sólo dijo que pedirá información sobre el tema a los servicios de Inteligencia.

En este complejo panorama que se le presenta al magnate inmobiliario en su intento por acercarse al mandatario ruso hay otro hecho relevante: Obama señaló que las sanciones no se detendrán en las expulsiones, sino que la respuesta estadounidense también llegará en forma de operaciones secretas de las que no se informará públicamente.

 

Fuente: Clarín

 

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