Video-Así cruzan desde Brasil a comprar armas ilegales en Argentina

Un informe de la televisión brasileña.

Un periodista cruzó caminando el paso internacional en Bernardo de Irigoyen (Misiones) y con una cámara oculta grabó cómo se pueden comprar armas y municiones a metros del puesto de Gendarmería Nacional.

Venta ilegal de armas en Misiones. (informe RICTV Record)

Venta ilegal de armas en Misiones. (informe RICTV )

Comprar ilegalmente armas de grueso calibre y municiones en la localidad de Bernardo de Irigoyen es muy fácil. Un canal brasileño utilizó una cámara oculta para mostrar la impunidad con la que operan los vendedores a pocos metros del centro de frontera, diariamente custodiado por Gendarmería.

El informe de RICTV Record, del Estado de Santa Catarina, muestra en ocho minutos la tranquilidad con la que se mueven los vendedores y otras personas que hacen de intermediarios para conectar al comprador con las armas. Y la amplia oferta de «fierros», en su mayoría con la numeración limada.

Con el título «Frontera sin Ley», el periodista mostró lo sencillo que le resultó eludir los controles de Gendarmería y Aduanas en el paso internacional. El hombre ingresó caminando a la Argentina y cruzó por la parte trasera de las oficinas sin que nadie lo advirtiera. Apenas pisó suelo argentino fue abordado por los «arbolitos» que compran y venden reales y pesos a los viajeros de ambos países.

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En la vereda, frente a un comercio, el vendedor pregunta el calibre del arma buscada por el brasileño. No se sorprende cuando el hombre pide una pistola calibre .40, una nueve milímetros o un revólver calibre .38. «Tengo algunas pero tengo que mandar a traerlas», dice en perfecto portugués. Y avisa que la pistola que en Argentina usan las fuerzas de seguridad (9mm) tiene un costo de 3.200 reales.

Como al comprador le pareció un precio razonable, el hombre hace un llamado telefónico y acuerda un encuentro para el día siguiente, a metros de la Aduana, para mostrar el arsenal disponible.

El vendedor llega en su automóvil junto a su hijo de tres años. Primero exhibe un reluciente revólver calibre .38 por 3.000 reales, y uno calibre .32 a 2.300 reales. El brasileño busca regatear el precio, pero el hombre avisa que «está barato porque acá vale 3.200 y te lo estoy dejando en 3.000».

El traficante asegura que también puede conseguir pistolas calibre 9 milímetros. «Son seminuevas, pero en este estado», dice, mientras muestra el inmaculado .38.

En un clima de mucha confianza, el vendedor aconseja cruzar con el arma por el puesto de Aduana. «Ponela en una bolsa de plástico y cruzá caminando para no llamar la atención. Si cruzás por acá, nadie desconfía», insistió.

El auto se aleja, pero el arma queda en manos de uno de los intermediarios. «Me dejó por si la querés después», le dice al brasileño, que se muestra indeciso.

Al periodista tampoco le llevó mucho tiempo hallar los lugares donde conseguir municiones. Un hombre mayor que atiende un mercado asegura que sólo tiene un remanente porque dejó el rubro. Pero luego dice que puede venderle cien cajas de proyectiles calibre .38. Cada caja cotiza a 300 reales (1.200 pesos argentinos).

En otro comercio también tienen municiones, pero el vendedor además ofrece una pistola calibre nueve milímetros por 3.600 reales, un revólver calibre 38 y otros 357 Magnum. «Doble acción, acá está el cargador… es un infierno de máquina… con esta pegué unos tiros… mi Dios», dice mientras acciona la corredera de la nueve milímetros. Y asegura que dos semanas antes vendió una similar por 6.200 reales.

Bernardo de Irigoyen ya no muestra el febril movimiento de años anteriores. La fuerte devaluación del real corrió a los compradores brasileños que buscaban hacer rendir su dinero en los supermercados argentinos, pero otros siguen llegando en busca de drogas, cigarrillos ilegales y armas.

En el pequeño pueblo fronterizo, ubicado a 340 kilómetros de Posadas, hay un escuadrón de Gendarmería y la Policía de Misiones cuenta incluso con un Comando Radioeléctrico, pero ninguna de las fuerzas parece interesada en combatir este tipo de delitos. O quizás todavía esté fresco en la memoria de todos lo ocurrido en la noche del 29 de febrero de 2008, cuando un sicario asesinó de un tiro a Gabino Sánchez, el director de la Aduana local, en un claro mensaje mafioso

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