Alerta en el campo: 8 de los últimos 10 veranos en Pergamino fueron deficitarios en lluvias
El ingeniero Gustavo Ferrari, del INTA Pergamino, analizó el crítico escenario que atraviesa el norte bonaerense. «Estamos atravesando uno de los ciclos más secos de las últimas décadas», advirtió el especialista.
La situación hídrica en la denominada Zona Núcleo, y particularmente en el partido de Pergamino, vuelve a encender las alarmas de productores y técnicos. Según un relevamiento compartido por el ingeniero agrónomo Gustavo Ferrari, del INTA Pergamino, la recurrencia de la sequía dejó de ser una excepción para convertirse en una preocupante constante: ocho de los últimos diez veranos registraron precipitaciones por debajo de la media histórica.
Un escenario de estrés permanente
Basándose en los registros de la Estación Experimental Pergamino (que datan de 1910), Ferrari destacó que la región enfrenta un balance hídrico negativo profundizado por las altas temperaturas y la fuerte demanda atmosférica de enero. «No sé si es cambio climático, pero algo es diferente», sintetizó el profesional en sus redes, reflejando el sentir de toda la comunidad agropecuaria local.
Tras las últimas lluvias significativas del 20 de diciembre, las reservas del suelo comenzaron a agotarse rápidamente. Hoy, el corredor de la Ruta 9 y las zonas con suelos arcillosos son los sectores más castigados, donde el estrés hídrico ya es visible en los cultivos.
¿Qué pasa con la soja y el maíz?
El informe técnico local detalla el estado de la campaña 2025/26:
- Maíz Temprano: Con rendimientos ya prácticamente definidos en niveles medios, levemente superiores a la campaña anterior.
- Soja de Primera y Maíz Tardío: Se encuentran en una etapa de definición crítica. El mes de febrero será clave: si no llegan lluvias importantes, el potencial de rinde se verá seriamente recortado.
- Plagas: Como dato positivo, Ferrari llevó tranquilidad respecto a la «chicharrita» del maíz, asegurando que por ahora no representa un riesgo económico en nuestra región.
La capacidad de adaptación de los productores locales, mediante el ajuste de fechas de siembra y fertilización, ha permitido amortiguar los golpes, pero el límite lo impone el cielo. «Nuestro gran adversario sigue siendo la sequía», concluyó el referente del INTA.
