Nacionales – Escuchó tiros, se asomó por la ventana y murió baleada

Escuchó tiros, se asomó por la ventana y murió baleadaLa víctima tenía 31 años y vivía con su esposo y sus dos hijo en Ingeniero Budge. Un balazo en la frente proveniente de una disputa entre dos bandas.

Eran las 3.30 de la madrugada de ayer, cuando Susana Solís descansaba en la planta alta de su casa de Ingeniero Budge, junto a su marido y los dos hijos de la pareja. De pronto, comenzó una infernal balacera en un terreno ubicado frente a la vivienda, una zona donde se comercializa droga y que habitualmente es escenario de violentas disputas entre bandas narco por el control de la venta. En medio de la batahola, la mujer se asomó por la ventana y un proyectil le impactó en la frente, ocasionándole la muerte instantánea.

En diálogo con la suegra de la víctima, relató que todo comenzó pasadas las 3 de ayer, «en el interior de un predio donde hay una canchita de fútbol pero que es utilizado para la venta de paco, en cualquier momento del día, entonces todo el tiempo se producen enfrentamientos salvajes, muchas veces a los tiros, verdaderas guerras a los balazos». «Yo vivo al lado de la casita que tiene mi hijo Maximiliano. Ahí vivía con Susana y mis dos nietos, de 11 y 5 años. Tanto mi hijo como mi nuera tienen 31 años, muy jóvenes. Tenían el dormitorio en la planta alta. La verdad es que no escuché los tiros, porque tenía la televisión prendida y el aire acondicionado funcionando. Me desperté cuando ya Susana había sido baleada», dijo Norma.

Fuentes policiales de la zona indicaron que los integrantes de las bandas antagónicas se enfrentaron a balazos, y justamente uno de los proyectiles disparados impactó en la cabeza de la víctima, que se encontraba en el dormitorio de su casa. «El tiro le pegó en el medio de la frente. No tuvo chance de nada, murió al instante. Mi hijo Maximiliano la quiso levantar, reanimar, pero Susana ya estaba fallecida. Fue tremendo, parece una pesadilla pero fue así. Los chiquitos estaban cerquita, durmiendo en sus camitas. Los tuvimos que sacar diciéndoles que el abuelo había tenido un problema de salud, pero horas después supieron la verdad. Un horror», explicó Norma, y agregó que «estas aberraciones pasan por la maldita droga, porque se vende como pan caliente, con toda la impunidad».

 

 

Fuente: Diario Popular

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