OBESIDAD, UNA PANDEMIA SILENCIOSA

La obesidad no existió significativamente para la especie humana hasta hace unos 10.000 años. Con el advenimiento de la agricultura y, más intensamente, con la llegada de la Revolución Industrial, la obesidad se pasó a convertirse en la primera de las “enfermedades de la civilización”.

Los libros de historia refieren que la obesidad puede comportarse como una condición adaptativa ventajosa o como una enfermedad, según la acumulación de reservas resulte protectora de la falta de alimentos o se convierta en una sobrecarga mecánico-metabólica. En la primera situación, las reservas se acumulan transitoriamente, sólo durante la época de abundancia de alimentos, mientras que, en el segundo caso, se mantiene en forma permanente y casi esas reservas nunca llegan a ser utilizadas.

De una u otra forma, obesidad-protección y obesidad-enfermedad, han estado presentes en la historia del ser humano, con un cambiante significado social según las características y las condiciones de vida que se han dado en los distintos momentos evolutivos de la humanidad.

El conocimiento empírico de que los obesos tienen una mayor supervivencia ante la falta de alimentos, dio a la obesidad el significado semiológico de una señal que descarta el riesgo inmediato que genera la subalimentación; así, se incorporó, inicialmente, a la cultura como una situación protectora. Al mejorar las condiciones de vida, se prolongó la existencia humana al mismo tiempo que aumentaba la disponibilidad de alimentos. Con esos cambios, la obesidad-protección comenzó insensible y lentamente a transformarse en obesidad-enfermedad. La obesidad, como enfermedad biológica, se produce cuando se acumula un exceso de grasa durante un tiempo suficientemente largo. Sin embargo, la obesidad-enfermedad, también existe en el ámbito psicológico y hasta, a veces, en ausencia de exceso de grasa.

Debido a los comportamientos y actitudes sociales, gran cantidad de obesos se sienten responsables de haber enfermado, de provocar su enfermedad. Pero los orígenes de este comportamiento social son múltiples.

En los textos religiosos se menciona a la gula como uno de los pecados capitales, razón por la cual la obesidad hasta parecer ser un justo castigo. La sociedad, con sus “buenos consejos”, cree brindar al obeso el camino de la solución a su problema, dando ocasión para la interpretación social de que el obeso elige el placer a la salud.

La obesidad es un síndrome de evolución crónica, multifactorial, caracterizado por un aumento generalizado de la grasa corporal que se asocia a co-morbilidades que deterioran la calidad y reducen las expectativas de vida.

Es definida como una dolencia de origen alimentario-endocrino-metabólico que puede tener una base genética, caracterizada por un aumento de la masa grasa y una disminución del gasto metabólico.

La obesidad es una enfermedad neuromolecular con cambios a nivel central prevalente en el eje hipotálamo hipofisario. Sin embargo, el médico clínico muchas veces la evalúa solamente a través de las comidas y convierte al paciente  en un ser poli medicamentado, que no cuenta con el seguimiento correspondiente y cuya dolencia no tiene la atención necesaria, porque se como un gasto en salud – tanto pública como privada -, como una afección que es lamentable pero «prevenible mientras el paciente lo permita».

La obesidad es el trastorno nutricional más prevalente del mundo. Actualmente se habla de que es una pandemia (según datos arrojados por la Organización Mundial de Salud- OMS). Afecta no solo a los niños, sino también a adultos.

Es de las patologías que no solo atañen a las del síndrome metabólico, sino que se dan a través de la alteración del medio ácido base, mitocondrial (como la exposición al déficit de coenzima Q10 ante la toma de estatinas), el déficit vitamínico (recordando que la absorción de las vitaminas liposolubles se realiza a través de la vía del colesterol).

Existen principios que regulan las actividades rutinarias y su relación con la bioquímica, anatomía, fisiología, y fisiopatología, así como la metodología terapéutica en la búsqueda del equilibrio.

Frente a esa búsqueda del equilibrio que persigue el objetivo de ayudar a las personas con obesidad, uno de los factores más importantes asociados hoy en día con las alteraciones del comportamiento y que complican la patología está definido como ESTRÉS. Este es considerado como la enfermedad de los últimos cincuenta años y está determinado, independientemente la clase social y estado cultural, por las grandes inclemencias del día a día que nos llevan a generar diferentes tipos de respuestas por parte del organismo.

Seguramente, el estrés también es uno de los factores más importantes asociados a la obesidad, principalmente al sedentarismo y a una gran liberación bioquímica de adrenalina y cortisol, sustancias que llevan a la retención de agua y sal, aumentan los glucógenos así como a la producción de ácidos grasos libres y su posterior depósito en los adipocitos (son unidades biológicas funcionales del tejido graso; varían de 10 a 100 micras. En los pacientes obesos el diámetro de las células adiposas pueden variar y aumentar en 10 veces el tamaño inicial del de reposo, se debe la gran acumulación de los triglicéridos que se depositan en su citoplasma haciendo que ellas aumentes de tamaño). La importancia de su estudio es que nos permite, de alguna manera, entender en una forma más adecuada su correlación directa con el fenómeno de la obesidad.

La composición corporal normal para el hombre es de 80% de la masa muscular y el 20% de grasas; la de las mujeres es de un 70% de masa muscular y 30% de grasas. Los recién nacidos tienen un 70% de su composición en agua y 30% que llamamos peso seco. Este porcentaje se modifica a medida que envejecemos.

 

Tipos de obesidad

Androide o abdominal o central: la grasa se concentra en la mitad superior del cuerpo. Propia del sexo masculino y de la menopausia. Se asocia a: hipertensión, triglicéridos elevados, diabetes del adulto, enfermedad coronaria y accidentes cerebro vasculares.

Ginoide o femoroglútea: obesidad y adiposidad localizada en muslos, piernas, caderas. Más frecuente en mujeres fértiles. La grasa se concentra en la mitad inferior del cuerpo. Tiene menor mortalidad cardiovascular (factor protector). Es de definición SOCIO-CULTURAL, por lo que presenta riesgo de trastorno de la conducta alimentaria en adolescentes.

  • La obesidad visceral: es cada vez más estudiada, por las morbilidades inducidas que indican las severidades de complicaciones tales como la intolerancia a la glucosa y los desordenes del perfil lipídico. Desde 1982, Kissetch había observado que el índice cintura-cadera está directamente relacionado con el desenvolvimiento de la resistencia a la insulina. Investigaciones más recientes, a través de la utilización de la tomografía computada verifican que la obesidad visceral está íntimamente relacionada al desarrollo de innumerables desórdenes metabólicos entre los que se incluyen: la intolerancia a la glucosa, hiperlipidemia y complicaciones cardiovasculares. Esos mismos desórdenes metabólicos fueron observados en los individuos con peso normal que presentaron un alto índice de grasa visceral. Es importante destacar que la grasa visceral, como la subcutánea, posee genes para la secreción de las adipocitocinas y las hormonas específicas; sin embargo, las investigaciones revelaron que la grasa visceral contiene mayor cantidad de genes para la secreción de estas sustancias biológicamente activas que la grasa subcutánea.

Flora intestinal, bióticos y su relación con la obesidad.

Los probióticos son organismos vivos que ejercen un efecto positivo en la salud, más allá de los efectos nutricionales sobre los alimentos.

La obesidad está asociada con una reducción de las bacterias Gramnegativas (Bacteroidetes), y un incremento de las Grampositivas.(Firmicutes), sobre todo a nivel del colon ascendente y transverso, con un PH ácido. Esto produce que el acetato y propionato estimulan la adipogénesis y una reducción en la actividad lipolítica. El Butirato se convierte en energía asimilable. Ácidos grasos volátiles de gran actividad como acetato, propionato, butirato son los que mayormente se encuentran. Los pacientes obesos presentaban una mayor cantidad de Firmicutes que de Bacteroidetes en comparación con los delgados

Patologías asociadas a la obesidad y pacientes polimedicamentados.

La obesidad es considerada un factor de riesgo para diferentes tipos de dolencias, no solo por el hecho de aumentar de peso, sino también por ser una fuente importante para la liberación de citocinas que actúan como un mecanismo desencadenante de enfermedades inflamatorias.

Entre las patologías más importantes asociadas a la obesidad se incluyen:

  • Artritis
  • Cáncer de mama
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Cáncer de colon
  • Diabetes tipo dos
  • Cáncer endometrial
  • Insuficiencia renal
  • Colecistitis
  • Hipertensión
  • Enfermedades hepáticas
  • Lumbalgias
  • Apnea obstructiva
  • Acv
  • Incontinencia urinaria
  • Disfunción sexual
  • Infertilidad
  • Fatiga
  • Depresión

OBESIDAD E INFLAMACIÓN

Objetivos del tratamiento en la obesidad

  1. RESTAURAR LA SENSIBILIDAD A LA INSULINA

Los pacientes obesos, con frecuencia, presentan los receptores de insulina en las membranas celulares con una pérdida de su sensibilidad y funcionalidad, llegando, así, a un estado de resistencia a la insulina que inhibe la capacidad de las células de tomar la glucosa de una forma eficiente para utilizarla para la producción de energía. Una de las formas más efectivas de restaurar la sensibilidad a la insulina es reducir el consumo de calorías.

  • RESTAURAR EL BALANCE HORMONAL

Es muy difícil para pacientes en proceso de envejecimiento lograr la pérdida de centímetros, cuando son deficientes la testosterona libre y en especial cuando hay presencia de excesos de estrógenos. Un laboratorio de la medición de testosterona libre y total del estrógeno pueden determinar si existe, inclusive, aromatización: fenómeno por el cual aumenta la conversión de testosterona en estrógenos. También es importante para la medición de PCA, así como de DHEA.

Es importante destacar, para aquellos que son hipotiroideos, que deben mantener o mejorar la salud como un todo.

  • CONTROLAR LA VELOCIDAD DE ABSORCIÓN DE LOS CARBOHIDRATOS

El consumo de 5 gramos de fibras solubles, antes o después de cada comida. puede significar la neutralización de la relación del aumento de la glucosa en insulina. Las fibras pueden proteger contra la ganancia de peso indeseable, a través de varios mecanismos que envuelven los efectos en la saciedad y las respuestas de la glucosa e insulina.

  • AUMENTAR LA ACTIVIDAD FÍSICA

El aumento de la actividad física mejora la sensibilidad a la insulina y mimetiza el efecto de ciertas drogas antidiabéticas como los antagonistas de PPAR-GAMMA, lo cual tiene efecto importante en el contorno de la grasa corporal.

  • RESTAURAR LOS NIVELES DE LOS NEUROTRANSMISORES

Cuando el cerebro consume serotonina ocurre normalmente la saciedad. La deficiencia de ella ha sido asociada con el deseo de consumir carbohidratos que contribuyen con la acumulación de grasa corporal.

Citocinas inflamatorias como el interferon gamma, son liberadas por el organismo a través de las grasas intraabdminales que se denominan viscerales, son activadas por dicho interferon gamma que degrada el triptófano en el organismo.

  • REESTABLECER LA VELOCIDAD DEL GASTO DE ENERGÍA DE REPOSO

El proceso de envejecimiento conlleva un aumento del estado oxidativo por radicales libres, y esa oxidación lipídica puede desarrollar lesión en los vasos sanguíneos y la formación de placas ateromatasas, provocando graves consecuencias.

La obesidad se relaciona con el aumento del estrés oxidativo, la pérdida de grasa corporal y la disminución del nivel de las moléculas asociadas a la oxidación.

7. ALIMENTARSE PARA VIVIR UNA VIDA LARGA Y SALUDABLE

Lo importante es aprender a comer de tal modo que nuestra salud y calidad de vida mejoren. Así, el aspecto físico, y también las dimensiones mental, emocional y social, se pondrán en equilibrio.

La obesidad es una problemática que nos afecta en todos los niveles porque somos seres bio-psico-sociales y debemos cuidarnos integralmente.


Dra. Mariana Elizabeth Saez
Matrícula 64460
Medicina Estética Integral
Medicina Ortomolecular
Terapias Biológicas Naturistas
Implante Capilar

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