Carta de lectores-Doctoras y enfermeras del Hospital San José de Pergamino

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El día 2 de marzo de 2014 fue un día inolvidable en el que sentí que se me derrumbaba el mundo, me sentía abatida, sentía un vacio por dentro que no tiene explicación, el saber que habían ingresado mis tres hijas al Hospital a raíz de un accidente.

26 de Mayo  de 2014

Doctoras y enfermeras del Hospital Agudos San José Pergamino:

El día 2 de marzo de 2014 fue un día inolvidable en el que sentí que se me derrumbaba el mundo, me sentía abatida, sentía un vacio por dentro que no tiene explicación, el saber que habían ingresado mis tres hijas al Hospital a raíz de un accidente. Provocando que una de ellas teniendo tan solo 8 años de edad ingresara con fuertes golpes y fracturas, lo que causo una movilización de médicos y enfermeras, como así también ingresando con pérdida de conocimiento, para mí fue preocupante ,desesperante y devastador el cuadro médico con el cual me encontré, sentía miedo, angustia el cual se hacía presente a cada instante cuando pasaban médicos y no daban noticias ,pero  así también, se me encendía un rayo de esperanza a cada segundo y me gritaba presente.  Los minutos parecían horas y las horas me parecían días, fue una mezcla de sensaciones las cuales no encuentro palabras para poder explicarlas…

Cuando llego el momento en el que me dijeron que iba a Terapia mi mundo se termino de derrumbar no entendía por qué, se me hacía difícil aceptar en la realidad en la que estaba. Pensaba en como juntar fuerzas para afrontar esta sensación y momento que me había tocado atravesar. La peor de las imágenes fue ver de un rostro hermoso a un rostro con marcas, sangre, puntos y verla en esa cama sin poder hacer nada para poder modificar ese momento, dar cualquier cosa para ser yo quien estuviera en ese lugar, no ella y no poder hacerlo. Fue una mezcla de sentimientos encontrados. Hasta que llegaron ellas, los ángeles que cuidaron a mi pequeña durante esos días de internación y me explicaron detalladamente que tenia y porque estaba ahí.  Me arme de valor, coraje y acepte como pude este horrible momento.

Los días fueron transcurriendo y mi hija iba mejorando muchísimo.  Doctoras a cada instante revisándola, realizando los estudios correspondientes,  y transmitiéndonos a la medida que se podía, por las circunstancias, una paz que nos esperanzaba muchísimo más, Cada momento era una mejoría para ella, saber que ella mejoraba iba cambiando nuestros rostros al recibir buenas noticias, estábamos pasando del llanto a una sonrisa de alegría por dicha circunstancia. Todo iba encaminándose a como tenía que estar.

Llegado un momento nos dijeron que salía de terapia nuestra alegría fue más grande, ya las cosas se tornaban más tranquilas, con otras esperanzas y otras emociones. Cada momento vivido fueron de sufrimiento y a la vez con alegrías cuando todo iba volviendo a la normalidad… fueron días interminables, momentos difíciles, que gracias a la contención, apoyo y la ayuda de todo el grupo de Profesionales que contábamos en esos momentos los familiares pudimos salir adelante de dicha situación.

Son muchas cosas por decir y pocas palabras que existen para agradecer a todo el grupo médico por todas las cosas que realizaron con mi hija, desde su atención, preocupación, dedicación y sobre todo la contención que le brindaron a ella cuando más lo necesitaba…

No me quedan palabras para poder expresar lo que se siente tener en mi mente ese mal recuerdo, pero si me quedan muchísimas palabras y una vida para agradecerles todo lo que nos brindaron. Eternamente agradecida a todas aquellas personas que nos rodearon en esos 11 días.

Ya a tantos días de aquel 2 de marzo puedo decir que me siento satisfecha, y feliz por los logros alcanzados gracias a todos ustedes…

Solo queda por decir GRACIAS en nombre mío y de mis tres hijas Mariana, Celeste  y Camila.

                                                                       Saluda Atte.

Santillán Claudia

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