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OPERABAN EN PERGAMINO Y LA ZONA-DE LA MASACRE DE VILLA RAMALLO A UNA JOYERÍA DE COLÓN

Detuvieron a un peligroso cuarteto de delincuentes que se dedicaban a entraderas en joyerías en nuestra región. El prontuario de uno, lo indica como participe de la masacre de Villa Ramallo en el frustrado robo al Banco Nación. Uno de sus secuaces, era integrante de la tristemente célebre banda del Gordo Valor. El último golpe que cometieron fue hace unas semanas en la vecina ciudad de Colón, aunque no se descarta que tengan más antecedentes en nuestra ciudad. ¿Quienes son?

Uno de los tres nicoleños apresados el último 29 de agosto acusados de integrar una banda de escruchantes de joyerías y de cometer entraderas resultó ser un pesado del hampa con más de dos décadas en golpes resonantes. El apresado lleva el apodo de Polenta y tiene 44 años. Su último antecedente fue en 2011, cuando cayó bajo sospecha de ser uno de los ladrones que dio dos golpes en una concesionaria de autos y un taller de moto en Venado Tuerto. En 1999, fue investigado como parte de la banda de nicoleños y rosarinos que tuvo final trágico en el asalto al banco Nación de Villa Ramallo.

Por otra parte, fuentes relacionadas con la pesquisa indicaron que en Rosario detuvieron a un tal Pío, de 59 años y mencionado en otros asaltos en el sur provincial, con relación directa con otro pesado que supo tener sus contactos con Polenta, el Frío. Con respecto a Pío, hay una controversia sobre su identidad que por el momento ha impedido su traslado a jurisdicción bonaerense. La defensa asegura que no se trata de Pío, sino de otro hombre. Al sospechoso le tomaron muestras fotográficas para corroborar que se trate del sindicado ladrón de joyerías para que sea indagado en el Juzgado de Garantías N° 3 de Pergamino.

Según voceros policiales, a dos semanas de seguir la pista de una banda dedicada a escruches en las localidades del sur provincial y las ciudades bonaerenses de Colón, San Nicolás y Pergamino, el juez bonaerense Fernando Ayestarán ordenó una serie de allanamientos simultáneos en Rosario y en San Nicolás. Fue en ese marco que en un trabajo conjunto con la Policía de la Delegación Departamental de Investigaciones de Colón y de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) de Santa Fe detuvieron a cinco hombres.

En la norteña localidad de San Nicolás, la Bonaerense atrapó a Gustavo “Polenta” B., de 44 años, y a los hermanos Cristian Walter V. y Marcos Ismael V., en operativos realizados en viviendas del barrio nicoleño de Ginés García.

En tanto, en Rosario la TOE irrumpió en tres viviendas ubicadas en de Avellaneda al 6600; detuvo a dos hombres e incautó vehículos, armas de fuego, relojes, una base para handy, teléfonos celulares junto con otros elementos de interés para la causa. En barrio Tío Rolo cayó Juan José M., de 39 años, mientras que en barrio Las Flores fue apresado Cayetano Víctor Ricardo G., de 59 años y apodado Pío.

Con respecto a este último detenido, el abogado defensor, José Alcacer, contó que en la audiencia de extradición que se realizó un día después del arresto, planteó que el hombre de 59 que detuvieron no era Pío. A raíz de esta exposición, el magistrado de la Justicia santafesina ordenó un cuarto intermedio para que personal de la TOE enviara vistas fotográficas y otra documentación para acreditar si se trataba del sospechoso que buscaba la Justicia bonaerense. La prórroga se debió haber resuelto una semana más tarde, pero hasta ayer no había definición sobre ambos puntos.

El último golpe atribuido a esta banda ocurrió en Julio, en Colón, donde los dueños de la joyería M&M denunciaron que desconocidos los habían desvalijado previo violentar el techo del comercio. El botín fue valuado en 600.000 pesos, entre joyas de oro y plata junto a relojes.

Polenta, el de Villa Ramallo

El nicoleño de apodo Polenta fue señalado por la pesquisa como el jefe de la banda investigada por otros robos a joyerías y viviendas. El último antecedente del sospechoso de 44 años fue a finales de mayo de 2011, cuando fue detenido con tres cómplices en diferentes operativos que se hicieron en el sur santafesino y el norte bonaerense. El cuarteto fue acusado del robo a dos concesionarias de autos y un taller de motos que se habían cometido ese año en Venado Tuerto, del departamento General López. En esa oportunidad, la Bonaerense también lo fue a buscar a su casa del barrio Ginés García. En esos operativos, los investigadores venadenses detuvieron a Ezequiel Q. y como cayó con Polenta hicieron enseguida la conexión conCarlos Sebastián “Negro” Martínez, uno de los tres hombres que en septiembre de 1999 ingresaron al banco Nación de Villa Ramallo, mantuvieron rehenes durante veinte horas al ser rodeados por la Policía y protagonizaron una frustrada huida en la que el Volkswagen Polo en el que querían escapar fue acribillado a tiros. Tuvo un saldo sangriento: los fallecimientos del gerente y el contador del banco, además de uno de los ladrones, el rosarino Javier Hernández que se apodaba Pata y se presentaba como Sergio Benedetti. Ezequiel era primo del Negro Martínez, quien por 2011 cumplía en libertad condicional una condena a 24 años de prisión por el caso Villa Ramallo y fallecería meses más tarde en un accidente de tránsito en San Nicolás.

La masacre de Villa Ramallo

La masacre de Villa Ramallo

En base a los parentescos y conocidos, la pesquisa estuvo detrás de Polenta para corroborar si era parte de aquella banda de nicoleños y rosarinos que estuvo en Villa Ramallo. Por ese tiempo, Polenta fue sindicado como de uno de los dos hombres que dos días antes del golpe en Villa Ramallo tomaron un remís en Villa Constitución, en el camino encañonaron al chofer, le dejaron dos pesos para el colectivo y lo hicieron bajar. El auto fue usado por la organización para llegar a la entidad crediticia, donde suponían que había seis millones de pesos. Pero al no conseguir la llave del tesorero, nunca llegaron a la caja fuerte.

El compinche del Frío

Pío es el otro integrante de la banda de escruchantes de joyerías que tiene conexión directa con otro veterano del delito que supo integrar las filas de la banda del Gordo Valor: el Frío. El último golpe en el que se los encontró como cómplices fue en noviembre de 2008, cuando protagonizaron una fatal persecución tras asaltar una mueblería en Casilda. Hubo un enfrentamiento y persecución con la Policía y uno de los integrantes de la banda, el nicoleño Azuquita, como lo conocían a Norberto Fabián Soto, de 39 años, falleció antes de llegar al Heca por los golpes que sufrió al chocar la camioneta que conducía contra un acoplado estacionado. En ese lugar quedaron internados Pío y Sergio R., el Frío, de 46 años. Ese día, la Policía les encontró tres pistolas 11.25, una Bersa calibre 40 (la única con numeración visible, que había sido robada en Corrientes en 2002) y un fusil de fabricación china AK 47 (réplica del soviético Kalashnikov).

Luis "El Gordo" Valor

Luis “El Gordo” Valor

El Frío fue histórico compañero de correrías del Pata, acribillado por la Policía en el caso Villa Ramallo. Otro detalle también lo vinculó con la banda que entró al Banco Nación: una pistola 9 milímetros que fue hallada tras el trágico desenlace había sido robada el 15 de julio de 1999 al cabo Norberto Taborda, policía que custodiaba la agencia de la EPE de Alberdi y Génova al momento de un asalto. El Frío es oriundo de Buenos Aires y llegó a Rosario tras integrar un desprendimiento de otra emblemática organización: la banda del Gordo Valor. También estuvo imputado por el robo de medio millón de pesos que cometió un grupo de boqueteros en el banco de Santa Fe de Alberdi y Génova en 1995; luego cayó en 2003 por el atraco al banco Bersa de Santa Fe y Corrientes. A esto se le suma la aprehensión en Casilda, caso por el que fue condenado semanas atrás a 9 años de cárcel, y como último antecedente quedó imputado de portación ilegítima de arma de fuego, resistencia y desobediencia a la autoridad en mayo pasado, tras un confuso episodio ocurrido también este año cerca de su casa de la zona sudoeste. En este hecho, que la Policía catalogó como enfrentamiento y la familia denunció que el arma fue plantada, el Frío recibió dos balazos en el abdomen que lo dejaron en grave estado. Apenas su vida dejó de correr peligro, la Justicia le dio la prisión preventiva.

El robo en la joyería de Colón

En esta ocasión, la banda se apodero de un cuantioso botín consistente en joyas, relojes, anillos de oro,- entre otras cosas- por un valor cercano a los 600 mil pesos, luego de ingresar a la Joyería M&M, ubicada en calle 21 entre 47 y 48, propiedad de Sergio Petracca. Algunos datos ya hablaban de una banda sofisticada y que habrían llegado para cometer el delito de una ciudad cercana. Las alarmas que estaban dispuestas en el local -algunas no habrían estado funcionado- fueron anuladas con pintura negra en aerosol, y los ladrones abrieron el boquete en un amplio techo (uniforme en todo el edificio) con total exactitud y al lado de la pared medianera. La precisión solo pudo conseguirse, con un pequeño scaner, o midiendo con anterioridad la cantidad de metros que existe entre la pared del local y el edificio de la esquina de calle 48. Los dos ejemplos hablan de un alto grado de complejidad en el conocimiento de los mal-vivientes y un trabajo de inteligencia anterior al robo. Los cacos sabían en el terreno que se movían. Con tijeras especiales cortaron la chapa, y luego con prolijidad apilaron los ladrillos del entretecho a un costado, además llevaron sogas y algún arnés para descolgarse y bajar unos seis metros hasta llegar al piso de la joyería. En el viaje anularon las dos alarmas con pintura negra en aerosol.

Fuente:Primera Plana,El Ciudadano & La Gente de Santa Fe

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