Asesinan de dos tiros a un oficial de la Prefectura

Quilmes-Fueron cinco disparos, a plena luz del día y en una zona muy transitada. Dos de esos tiros alcanzaron a un agente de la Prefectura, asesinado ayer a la tarde mientras esperaba el colectivo en el barrio La Cañada.

Si bien los investigadores policiales sospecharon en principio que el móvil de homicidio habría sido que el integrante de la fuerza federal de seguridad intentó resistirse a un asalto, con las declaraciones de los testigos se habría establecido otra hipótesis sobre el motivo del asesinato, ocurrido minutos después de las 15.30.

A partir de la reconstrucción del episodio realizada por la policía, se habría establecido que antes de los disparos existió una discusión entre la víctima, de 25 años, y el agresor, que escapó en un vehículo conducido por otro sujeto.

Fuentes policiales identificaron al prefecto asesinado como Ariel Gustavo Samaniego, quien en el momento del homicidio estaba franco de servicio y esperaba el colectivo para ir a la casa de un familiar, donde se había organizado un festejo de cumpleaños.

Según los testigos, la disputa entre el prefecto y su homicida habría comenzado en la esquina de Lamadrid y la avenida Calchaquí, en el deslinde entre la localidad de Bernal y Quilmes Oeste.

Esa discusión se habría prolongado durante más de una cuadra. El prefecto caminaba por Calchaquí hacia la parada de colectivos conocida como Fangio. En ese momento, un Fiat Siena blanco estacionó sobre Jujuy, frente al local donde funciona una ferretería industrial.

Un hombre descendió del vehículo, se dirigió a la parada de colectivos y comenzó a increpar a Samaniego, a quien acompañaba su primo. En ese instante, el sujeto disparó cinco tiros contra el prefecto, quien cayó malherido junto al cordón de la vereda, alcanzado por dos proyectiles.

«El agresor no le dio tiempo a sacar el arma», dijo uno de los testigos a LA NACION. Luego de balear al prefecto, el autor de los disparos abordó el Fiat Siena blanco, donde lo esperaba otra persona, y huyó por Jujuy en dirección de la villa Los Eucaliptus, una de las zonas más conflictivas del barrio La Cañada, en Quilmes Oeste.

Hasta anoche, los efectivos de la comisaría 3 de Quilmes no habían logrado detener a ningún sospechoso por el homicidio del prefecto y esperaban que el primo de la víctima, que presenció el momento del homicidio, pudiera aportar alguna descripción del agresor y de los motivos que habían originado la discusión que derivó en el asesinato.

Los vecinos que oyeron los disparos salieron a la calle y avisaron al número de emergencias 911. Dos minutos después del primer llamado, un móvil policial de la comisaría 3a de Quilmes llegó al lugar y trasladó al prefecto hasta una clínica situada a menos de cien metros de la escena del hecho, donde no pudieron hacer nada para salvarle la vida.

El asesinato del efectivo de la fuerza federal de seguridad generó conmoción en el barrio, más por el momento del ataque, cuando una importante cantidad de transeúntes esperaba el colectivo en la esquina de Calchaquí y Jujuy para trasladarse a los lugares de votación de la zona.

Debido a las elecciones había un movimiento inusual en esa parada de colectivos, que los domingos por la tarde carece de la actividad que se registra durante los días de semana.

Luego del homicidio, la policía cortó parcialmente la avenida Calchaquí en la mano hacia la ciudad de Buenos Aires para que los peritos levantaran las vainas de los proyectiles calibre 9 mm con los que fue ultimado el prefecto.

Dos horas después, el corte fue levantado, mientras a un costado de cordón de la parada de colectivos quedaron los restos de sangre del prefecto y las marcas de los proyectiles.

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