INFORME-Cada tres días se detecta el ingreso de un avión narco

Desde 2011 ingresaron más de 120 toneladas de droga desde Paraguay.

El 11 de este mes se secuestraron 400 kilos de marihuana en la localidad cordobesa de Obispo Trejo que llevaba el avión matrícula ZP-BAP.

Las cifras, más que preocupar, asustan. En los últimos dos años fueron detectados unos 800 vuelos irregulares y se comprobó que 242 eran de avionetas dedicadas al narcotráfico, lo que implica un ingreso aéreo de droga cada tres días y de, por lo menos, 121.000 kilos de estupefacientes desde Paraguay.

Cada avioneta detectada desde julio de 2011 hasta la actualidad por los cuatro radares que opera la Gendarmería Nacional en el norte del país puede transportar hasta 500 kilos de droga.

Según fuentes de una de las fuerzas que trabajan en los operativos Fortín y Escudo Norte contra las bandas narco, una de las principales preocupaciones de los encargados de controlar el espacio aéreo son los constantes «bombardeos» desde esas avionetas.

La modalidad consiste en volar a baja altura y arrojar los bultos con droga, en sitios predeterminados. Históricamente, esto ocurría en el nordeste. Ahora, pasa en la periferia de la ciudad de Rosario y en el norte de la provincia de Buenos Aires.

Los radares fijos instalados en Santiago del Estero, Chaco, Las Lomitas y Posadas, que cubren una limitada zona de la frontera Norte, detectaron desde julio de 2011 unos 800 vuelos irregulares.

A partir de esa cifra se investigaron los posibles puntos de aterrizaje y se comprobó que en 242 oportunidades esos vuelos tenían que ver con una actividad ilegal, ya que los aterrizajes se realizaron en zonas de campos o rutas, pero no en pistas. Esos datos implican el movimiento de, por lo menos, una avioneta narco cada tres días.

Y los antecedentes de avionetas capturadas señalan que cada vuelo transporta unos 500 kg de carga ilegal -marihuana, en la mayoría de las veces- por lo que el tráfico aéreo comprobable de drogas superó las 120 toneladas en los últimos dos años.

Los lugares marcados como de acción de avionetas ilegales (65 en el segundo semestre de 2011; 88, durante 2012, y 89, en 2013) son incorporados en causas judiciales, aunque las organizaciones criminales cambian en forma constante las zonas de contacto dado que la operación de descarga implica la irrupción por pocos minutos en campos o el uso de caminos solitarios.

El 11 de este mes fue secuestrada una avioneta en Obispo Trejo, a 90 km al norte de la capital provincial, en un operativo de la policía local, horas antes que estallase un escándalo que puso en prisión a los jefes antidrogas de Córdoba y forzó la renuncia del ministro local de Seguridad.

Más allá de la investigación por corrupción, el caso de esa avioneta con 400 kg de marihuana tiene una particularidad: la aeronave es similar y tiene la misma matrícula que una avioneta decomisada con drogas en Paraguay, en junio de 2010.

Desde ese país parten los vuelos ilegales y aún es un misterio la forma en que esa avioneta volvió a ser operada por los narcos.

Las avionetas entregan su carga tanto en aterrizajes como con un sistema de «bombardeo», ya que se arrojan los paquetes con drogas desde baja altura.

Ese sistema se emplea cada vez más al Sur, ya que las fuerzas de seguridad confirman que «bombardeos» alcanzan a la periferia de Rosario y ahora el norte de Buenos Aires.

Las avionetas de narcos no pueden ser interceptadas por la Fuerza Aérea al carecerse de ley de derribo. En cambio, en Uruguay la vigilancia del cielo es más concreta.

El 28 de julio pasado, un caza uruguayo forzó por primera vez, bajo amenaza de abrir fuego, el aterrizaje en su país de una avioneta que transportaba 500 kilogramos de marihuana.

En la Argentina sólo se permitió la intercepción y derribo de aeronaves durante las cumbres presidenciales, a partir de decretos firmados por Néstor Kirchner y Cristina Kirchner.

Para los vuelos narcos, en cambio, hay corredor libre y todo queda librado a la posterior investigación en tierra.

Pese al déficit de personal que enfrenta la Gendarmería por las reasignaciones de tareas en el conurbano bonaerense, esa fuerza preparó un grupo de operaciones especiales antidrogas que aún no fue tocado por las necesidades de seguridad metropolitana.

La élite de esas fuerzas son los cuatro grupos de reconocimiento cuya función es marcar posiciones de aterrizaje de avionetas ilegales. Con bases en Tucumán, Santiago del Estero, Formosa y Salta, esos grupos están integrados por 30 efectivos que trabajan en células de cuatro hombres con amplia independencia táctica.

Su misión es sumergirse en montes o vigilar zonas sin que su presencia sea advertida, con capacidad para operar individualmente durante un mes sin apoyo.

Para los investigadores resulta de vital importancia esas tropas especiales, ya que el movimiento normal de gendarmes es monitoreado por las organizaciones criminales. «No les cuesta mucho, con 100 pesos, un celular y una tarjeta prepaga consiguen ojos para tener alertas y escaparse», confió un funcionario que lee los informes sobre las acciones de narcotraficantes.

En los últimos cinco años se descubrió un cambio en la logística de las organizaciones narcos que operan en la Argentina.

Eso implicó un movimiento diferente de los cargamentos de cocaína, ya que desde Bolivia empezaron a ser transferidos hacia Paraguay, para llegar a la Argentina por las vías utilizadas por la conexión narco paraguaya.

En ese circuito tienen mucha importancia las avionetas, una de las alternativas más utilizadas por los narcos para introducir la droga en la Argentina.

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