FIFA sanciona a todos los argentinos: el castigo que termina pagando el hincha
Por Martín Piñeiro
Hay algo que debería llamarnos especialmente la atención en la última sanción de FIFA contra la Argentina.
No solamente fueron sancionados jugadores, integrantes del cuerpo técnico y la Asociación del Fútbol Argentino.
El castigo también termina cayendo sobre el hincha. Sobre el argentino común. Sobre aquel que compra una entrada, se pone la camiseta y va a alentar a la Selección.
FIFA determinó que Argentina deberá disputar sus próximos partidos como local con una restricción del 50% del aforo. En otras palabras: miles de argentinos podrían quedar afuera de la cancha, aunque personalmente no hayan cometido ninguna de las infracciones que motivaron la sanción.
Y ahí aparece una pregunta que, desde mi punto de vista, merece ser planteada:
¿Es justo que paguen todos por lo que hicieron algunos?
Por supuesto que las conductas discriminatorias, los actos de violencia o cualquier incumplimiento deben ser sancionados. Nadie puede pretender que una camiseta argentina sea una licencia para hacer cualquier cosa.
Pero una cosa es sancionar a quienes protagonizaron los hechos y otra muy diferente es que la consecuencia termine alcanzando a miles de personas que simplemente quieren acompañar a la Selección.
El hincha que nunca discriminó, que nunca protagonizó un incidente y que simplemente quiere ver jugar a la Argentina en su propio país también recibe el impacto de la medida.
Y eso genera, como mínimo, una discusión.
Porque detrás de cada lugar vacío en una tribuna hay una persona. Alguien que quizás ahorró durante meses para comprar una entrada, que viajó cientos de kilómetros o que esperaba durante años la posibilidad de ver a la Selección en vivo.
¿Tiene sentido que esa persona sea castigada?
FIFA sanciona a la AFA, pero la consecuencia termina siendo colectiva.
Y este punto merece ser discutido sin fanatismos. Porque defender a la Selección no significa justificar cualquier comportamiento de sus hinchas. Pero tampoco debería significar aceptar sin cuestionamientos que una sanción termine perjudicando a quienes no tuvieron ninguna responsabilidad.
La FIFA estableció una reducción del 50% del aforo para dos partidos como local, aunque uno de ellos quedó suspendido durante un período de prueba. La AFA, además, recibió una importante multa económica y analiza apelar la decisión.
Pero más allá de los números, los jugadores sancionados y las infracciones investigadas, queda una pregunta de fondo:
¿Hasta dónde puede llegar una organización deportiva al momento de sancionar?
Porque cuando una decisión termina afectando a miles de personas que no participaron de los hechos, el debate deja de ser solamente futbolístico.
Esta vez, FIFA sancionó a la AFA.
Pero el que termina mirando desde afuera de la cancha puede ser el hincha argentino.
Y eso, como comunicador y como argentino, creo que también merece ser discutido.
