ABERRANTE: Comenzó el juicio contra un padrastro acusado de abusar y corromper a la hija de su expareja en barrio La Rioja

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El fiscal Nelson Mastorchio encabeza la acusación en el Tribunal Oral Criminal N°1. Los abusos habrían ocurrido casi diariamente entre 2017 y 2021, aprovechando los momentos en que la madre salía a trabajar. El desgarrador testimonio en Cámara Gesell complicó la situación del imputado.

Este martes comenzó en el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Pergamino el juicio oral y público contra un sujeto acusado de cometer aberrantes delitos contra la integridad física y psicológica de la hija de su expareja, cuando la víctima era apenas una niña. El imputado llegó al banquillo procesado por los cargos de abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores.

El debate está coordinado por el tribunal que integran los jueces Marcela Santoro, Ignacio Uthurry y Guillermo Burrone. En la primera jornada, el titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°3, Nelson Mastorchio, junto a la instructora judicial María José Suárez, ratificó la acusación penal y adelantó que demostrará con certeza absoluta la autoría de los vejámenes por parte del sospechoso. Por el lado de la defensa técnica, el defensor oficial Estanislao Carricart busca sostener la inocencia del acusado.

La Cámara Gesell: Un testimonio demoledor

Uno de los momentos de mayor tensión y dramatismo en los Tribunales de calle Central se vivió durante la exhibición del video con la declaración de la víctima en Cámara Gesell. El relato en primera persona de la menor coincidió de forma sólida y milimétrica con la instrucción penal de la fiscalía, detallando la manipulación, las amenazas y los padecimientos sufridos.

De acuerdo a la investigación judicial, los aberrantes episodios ocurrieron de manera reiterada entre los años 2017 y 2021 en una vivienda ubicada en el barrio La Rioja de Pergamino. El imputado aprovechaba los momentos en que el resto de la familia dormía o cuando la madre de la niña salía a trabajar para ingresar a la habitación de la menor. Una vez allí, consumaba los ataques bajo severas amenazas de muerte hacia su entorno familiar directo para garantizar su silencio.

Un agravante por convivencia y guarda

El expediente describe un escenario de extrema vulnerabilidad, ya que el agresor convivía con la víctima y ejercía el rol de guarda familiar. Estas circunstancias agravan de forma severa la calificación legal según lo previsto en los artículos 119 y 125 del Código Penal.

La fiscalía ponderó de forma contundente el severo daño psicofísico provocado en la menor, cuyo desarrollo se vio gravemente afectado por ataques de frecuencia casi diaria.

El debate oral continuará a lo largo de la semana con las declaraciones de nuevos testigos y peritos médicos propuestos por las partes. Ante la solidez probatoria acumulada, el fiscal Mastorchio adelantó que solicitará una condena con una pena elevada de cumplimiento efectivo tras las rejas.

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