La represa de Pergamino: una deuda pendiente que atraviesa dos gobiernos y vuelve a cobrar urgencia ante la amenaza de El Niño
Mientras la Provincia de Buenos Aires anuncia un plan integral de obras y prevención por más de 1,3 billones de pesos para enfrentar un posible fenómeno de El Niño, en Pergamino vuelve a surgir una pregunta que se repite desde hace años: ¿por qué la represa sobre el arroyo Pergamino todavía no se construyó?
La obra fue presentada como una de las soluciones estructurales más importantes para reducir el riesgo de inundaciones en la ciudad. Sin embargo, pese a los anuncios, estudios técnicos, proyectos y promesas acumuladas durante años, la presa sigue siendo una asignatura pendiente para la política bonaerense.
La discusión atraviesa a dos administraciones provinciales.
Durante la gestión de María Eugenia Vidal, la obra fue incluida dentro de los proyectos estratégicos posteriores a las inundaciones que golpearon a Pergamino. Hubo anuncios, avances administrativos y expectativas concretas sobre su ejecución, pero la construcción nunca comenzó.Con la llegada de Axel Kicillof a la Gobernación, la expectativa era que la iniciativa finalmente avanzara. Sin embargo, los años pasaron y la obra tampoco logró materializarse.
Recién ahora, en medio de nuevas advertencias climáticas y con financiamiento internacional caído, la Provincia volvió a ratificar que la represa se realizará con recursos propios del Tesoro bonaerense.La demora adquiere una relevancia especial por el contexto actual. Organismos internacionales y servicios meteorológicos vienen advirtiendo sobre la posible consolidación de un nuevo ciclo asociado al fenómeno de El Niño, que podría generar eventos de precipitaciones superiores a las normales en distintas regiones del país.Las alertas no sólo apuntan al próximo verano. Diversos informes climáticos señalan que ya durante el invierno podrían registrarse períodos de lluvias por encima de los valores habituales, mientras que hacia fin de año existe preocupación por la intensidad que podrían alcanzar algunos eventos meteorológicos.
Para Pergamino, una ciudad marcada por inundaciones que dejaron profundas consecuencias económicas y sociales, la falta de una obra considerada estratégica vuelve a poner el foco sobre la responsabilidad de los gobiernos provinciales.La realidad es que ni durante la gestión de Vidal ni durante los primeros años de la administración Kicillof la represa logró transformarse en una obra concreta. Los anuncios se sucedieron, pero los trabajos nunca comenzaron.
Hoy, con un nuevo escenario climático que genera preocupación y con la Provincia reconociendo la necesidad de acelerar inversiones para prevenir futuros desastres, la presa del arroyo Pergamino vuelve a ocupar un lugar central en la agenda pública.La pregunta que permanece abierta es la misma que los vecinos vienen formulando desde hace años: ¿esta vez la obra finalmente se hará o volverá a quedar atrapada entre anuncios, cambios de financiamiento y promesas incumplidas?
