De Pergamino a Silicon Valley: El emprendedor local que revoluciona la Inteligencia Artificial
Andrés Mac Allister, ex alumno de la Escuela Normal, transformó una idea que fue rechazada en sus años de estudiante en una startup tecnológica que hoy triunfa en California. Su desarrollo permite que la IA sea más eficiente y económica.
La historia de Andrés Mac Allister (35) es el fiel reflejo de que la curiosidad y la persistencia pueden acortar cualquier distancia geográfica. Nacido en nuestra ciudad, e hijo de una reconocida docente de física y matemática y un piloto, Andrés hoy se encuentra en el epicentro de la tecnología mundial: Silicon Valley.
Su camino hacia el éxito comenzó con una libreta de apuntes en 2010. Mientras cursaba la carrera de ingeniería en Rosario, creyó haber descubierto un nuevo teorema. Aunque en su momento una profesora desestimó la idea calificándola como una propiedad «sin uso», 15 años después esa misma intuición se convirtió en la base de The SEMQ Group, su actual compañía.
Eficiencia tecnológica con sello local
El desarrollo liderado por el pergaminense ataca uno de los problemas más críticos de la Inteligencia Artificial moderna: el alto costo de energía y memoria.
Su tecnología, denominada SEMQ, trabaja sobre los «embeddings» (los datos que la IA usa para entender el contexto). «Es una forma de resumir esos libros resaltando las palabras clave, pero a través de símbolos», explicó el emprendedor. Al eliminar información redundante, logra que los «cerebros digitales» de empresas como Google o Meta operen con una fracción del costo actual.

En la cuna de los gigantes
Actualmente, Mac Allister se encuentra en California participando del prestigioso programa Draper Hero Training, tras haber sido seleccionado por el fondo Draper Cygnus. Allí mantiene reuniones con directivos de firmas globales y fondos de inversión interesados en su optimización de procesos.
A pesar de su éxito internacional, Andrés no olvida sus raíces en el norte bonaerense, recordando sus tardes desarmando herramientas y motores en su casa natal, una práctica que marcó su capacidad de análisis.
«La IA viene para que los humanos seamos más humanos. Si la adoptan, verán cómo agrega valor a las personas y a sus trabajos», reflexionó desde las oficinas de la Draper University, donde permanecerá hasta fines de mayo abriendo puertas para el futuro de la tecnología.
