PERGAMINO-Escándalo en el ámbito de la salud: Condenaron a un reconocido médico por estafar a su propio hermano
En un fallo histórico para los Tribunales de Pergamino, la Justicia declaró culpable a Ricardo Garasa por administración fraudulenta. El médico vació la clínica que compartía con su hermano y engañó a colegas que invirtieron sus ahorros para crear una nueva empresa familiar. Recibió 3 años de prisión en suspenso y duras restricciones.
La trama de ambición y «traición entre hermanos» llegó a su fin en el Juzgado Correccional Nº 2. El juez Salguero condenó al médico Ricardo Héctor Garasa tras comprobarse que montó una ingeniería legal para desplazar a su hermano Héctor de la administración de la clínica que fundaron juntos y quedarse con el negocio a través de una firma paralela.
Una «cáscara vacía» para el beneficio familiar
La historia comenzó en los años 90 con el sueño del Instituto Cardiovascular Pergamino. Sin embargo, la investigación del fiscal Nelson Mastorchio y la instructora Susana Muscolini reveló que, tras años de conflicto, Ricardo Garasa decidió «borrar» a su hermano del mapa.
En 2017, mientras la sociedad original (Clínica Héctor Manuel Garasa S.A.) poseía el edificio de Dr. Alem 997, el condenado constituyó a espaldas de su socio la firma Integra Medicina Privada S.A., integrando incluso a sus hijos. Mediante maniobras técnicas, trasladó la explotación del centro de salud a esta nueva empresa, dejando a la sociedad original sin ingresos y como una «cáscara vacía».
Médicos estafados: El sueño de la inversión propia que terminó en «expensas»
El daño no quedó solo en la familia. Varios profesionales de la salud confiaron sus ahorros y sacaron préstamos bancarios para terminar la obra civil de la clínica bajo la promesa de ser socios:
- Una nutricionista aportó sumas millonarias (a valor actual).
- Un otorrinolaringólogo, una terapista y un traumatólogo realizaron desembolsos clave para finalizar el edificio.
La maniobra fue cruel: Una vez que el edificio estuvo listo gracias al dinero de estos profesionales, Garasa los excluyó de la nueva firma Integra. En lugar de ser socios y dueños, el condenado comenzó a cobrarles «expensas» abusivas para dejarlos trabajar en el lugar que ellos mismos habían pagado.
La condena: 3 años de prisión y prohibición de administrar
Aunque la querella pedía 5 años de cárcel efectiva, el juez otorgó 3 años de ejecución en suspenso bajo estrictas reglas que el médico deberá cumplir por los próximos 4 años:
- Prohibición de integrar o administrar nuevas sociedades, fideicomisos o bienes ajenos.
- Inhabilitación ante Personas Jurídicas: El fallo será comunicado a la provincia para que Garasa no pueda volver a ocupar cargos directivos.
El magistrado fue contundente al calificar el hecho como un ardid sofisticado para convertir el esfuerzo ajeno en patrimonio privado familiar. Un precedente que marca un antes y un después en el control de las sociedades comerciales en nuestra ciudad.
