El lavarropas automático se ha convertido en un electrodoméstico esencial para el ritmo de vida actual. Su capacidad de facilitar las tareas del hogar, ahorrar tiempo y ofrecer resultados eficientes lo posiciona como una de las inversiones más importantes a la hora de equipar la casa.
Sin embargo, ante la amplia variedad de modelos disponibles en el mercado, elegir el equipo adecuado puede resultar una tarea desafiante. Por eso, conviene conocer las características clave que definen una buena compra.
Carga frontal o superior: cuál conviene
Uno de los primeros aspectos a definir es el tipo de carga. Los lavarropas de carga frontal son los más elegidos por su eficiencia energética, bajo consumo de agua y mejor cuidado de las prendas. Además, permiten apilarse o colocarse debajo de una mesada, optimizando el espacio en lavaderos amplios o cocinas integradas.
En cambio, los modelos de carga superior son ideales para espacios reducidos, ya que no requieren espacio frontal libre para abrir la puerta. Son más ergonómicos para quienes prefieren no agacharse y suelen tener programas de lavado más cortos.
La elección dependerá del espacio disponible, la cantidad de ropa que se lava habitualmente y la comodidad de uso que se priorice.
Programas de lavado inteligentes
La evolución tecnológica también llegó a los lavarropas automáticos, que ahora incorporan programas inteligentes que ajustan el lavado según el tipo de tejido, la suciedad o la cantidad de ropa.
Muchos modelos incluyen funciones como:
- Sensor de carga, que detecta el peso de la ropa y adapta el consumo de agua y el tiempo.
- Lavado rápido, ideal para prendas poco sucias o cuando hay apuro.
- Lavado antialérgico, que elimina ácaros y bacterias con vapor o alta temperatura.
- Inicio diferido, para programar el ciclo en horarios de menor consumo eléctrico.
Estas prestaciones no solo optimizan el uso del electrodoméstico, sino que también aportan mayor comodidad y ahorro en el día a día.
Cuidado de las telas y ahorro energético
Elegir un lavarropas automático moderno implica también cuidar la ropa. Gracias a sistemas de lavado más suaves y tambos con diseño ergonómico, se reduce el desgaste de las telas, extendiendo la vida útil de las prendas.
Además, los equipos con etiqueta de eficiencia energética clase A o superior consumen menos electricidad y agua, lo que se traduce en un ahorro importante a largo plazo. Algunos incluso incorporan tecnología inverter, que reduce el consumo hasta en un 30 %.
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