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Opinión – Frente a una elección sin arrastre nacional: ¿es la hora de los intendentes?

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La política bonaerense atraviesa un cambio profundo que merece ser analizado con atención. El año pasado se eliminó la boleta sábana, y con ella, una de las principales herramientas del arrastre nacional. Este año, por primera vez, la provincia desdobla sus elecciones: el 7 de septiembre se votarán autoridades provinciales y municipales sin interferencia de la boleta nacional. 

Ese cambio no es técnico: es político. Le da a los intendentes un poder que nunca tuvieron, porque pueden jugar electoralmente sin someterse al peso de las imposiciones. Sin arrastre. Sin obediencia debida. 

En este nuevo escenario, surge una interesante movida política en la Segunda Sección Electoral. El intendente de San Nicolás, Santiago Passaglia y su hermano Manuel impulsan un armado seccional con identidad propia: HECHOS, sin ataduras a sellos nacionales. A ese espacio se suma ahora el intendente de Pergamino, Javier Martínez. 

¿Estamos frente a una jugada de oportunismo político de nuestro intendente que deja el  sello político que lo encumbró y cobijó durante más de 10 años sólo para asegurarse una banca en diputados de la provincia ?? O es un intento sincero por romper con la lógica binaria que asfixia la política en general ? Hay margen para la duda… 

Lo cierto es que no alcanza con salirse del PRO ni con evitar la asociación con La Libertad Avanza. Si el movimiento no se distancia del negocio político de la grieta —ese sistema que necesita enemigos para fidelizar a los propios sin resolver los problemas reales— entonces será apenas un mezquino reacomodamiento en el tablero, no un cambio real del  juego. 

La grieta no es solo un discurso: es una maquinaria que divide y empobrece. Un relato que impide analizar, que encapsula a la política en trincheras. Si estos movimientos no rompen con esa lógica, seguirán siendo parte del mismo ciclo que dicen cuestionar. 

Pero si hay convicción real, si la voluntad de romper con el corset ideológico y emocional que limita el debate y la gestión  política es genuina, entonces sí puede abrirse una oportunidad inédita. Por primera vez, los intendentes pueden representar a sus vecinos sin intermediaciones nacionales: con autonomía, con agenda propia y con capacidad de proyectar lo local hacia más arriba. Construir desde abajo una verdadera alternativa política. 

Veremos qué tan dispuestos están a asumir ese desafío. Porque no alcanza con cambiar de sello político si no se cambia la lógica. La verdadera ruptura no pasa por dejar atrás un partido, sino por abandonar una forma de hacer política que ya no da para más. 

Opinión y redacción: Marcelo Pacifico 

Abogado 

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