Condenaron a seis años a un abusador

Un sujeto de 26 años fue condenado por el juez Guillermo Burrone, al ser hallado responsable de abusos a una menor de su mismo ámbito familiar, durante varios años desde que era una niña.

La declaración de una joven a través del sistema de Cámara Gessel fue determinante –junto a otros elementos probatorios- para condenar a un sujeto de 26 años a la pena de seis años y medio de prisión, por abusos contra una menor de su mis- mo ámbito familiar, durante muchos años desde la infancia. El juez Guillermo Burrone, integrante del Tribunal Crimi- nal, avaló la declaración de la víctima, la intervención de los peritos y los resultados de la instrucción judicial llevada a cabo por la fscal Karina Póllice y su equipo de trabajo. La acusación estuvo a cargo de la fscal Póllice y el instructor judicial Nelson Mastorchio; mientras que la defensa estuvo a cargo del defensor ofcial José Raimundo. Los abusos contra la menor durante seis años fueron adjudi- cados a este sujeto, una década mayor que ella. Los episodios abusivos ocurrieron dentro del mismo ámbito familiar en el que vivían ambos. Burrone en la sentencia aseguró que este tipo de sucesos se denominan “de- litos de alcoba o delitos en las sombras, donde normalmente no existen testigos directos y la comprobación física es harto difcultosa, el testimonio de la propia víctima cumple un rol determinante, es su propia historia la evidencia más im- portante y dirimente”. Por este motivo se torna trascendente el testimonio de la Cámara Gessel. El magistrado agregó en sus fundamentos sobre este tipo de delitos: “generalmente se con suma en ámbitos de privacidad extrema, donde el único testigo hábil del hecho del autor, es el que lo padece. Su versión es de un protagonismo insustituible. Además, como lo indica la ex- periencia, estas situaciones de abuso se dan frecuentemente dentro de un marco familiar, donde existe un lazo parental o cuasi-parental entre víctima y victimario”. La madre de la víctima se enteró de lo que había vivido cuando llevó a la hija al ginecó- logo, a los quince años. En ese momento ella reaccionó mal porque la llevaba al especialista ya que tuvo una crisis de llantos y nervios, manifestando que no quería ir y “que nadie la toque”. Ante la insistencia y pedido de explicaciones, la niña comenzó a contar que el sospechoso “ le había hecho de todo” y que no quería que nadie se enterara porque estaba amenazada. Esta novedad conmocionó a la mujer porque víctima y victimario pertenecían a su grupo familiar y no sabía que hacer. Luego se decidió a denunciarlo cuando el muchacho amenazó de muerte a la adolescente. El testimonio en Cámara Gessel lo brindó en noviembre de 2.011, con la presencia del Juez de Garantías, de la Fisca- lía actuante, de la Asesora de Incapaces y de la Defensoría Ofcial, y la encargada de la entrevista fue la psicóloga Lic. Susana Bessón. La declaración la reprodu- jeron en la sala de audiencias del Tribunal Criminal durante el juicio que encabezó el juez Burrone como integrante uni- personal del Tribunal; la fscal Póllice y el instructor Mastor- chio por parte de la acusación; y el abogado Raimundo y el imputado. El relato de la víctima re- monta los comienzos de los abusos sexuales cuando ella tenía seis años y él 16. Según su testimonio lo hacía mientras su mamá dormía y el encartado la llamaba para que concurriera a su dormitorio, pedido al que en ese momento no accedió. Que luego la obligó a entrar en su dormitorio, la arrojó sobre la cama y comenzó a manosearla en sus partes íntimas, sacándole la ropa de abajo, sin penetrarla. A pesar de su corta edad ella sabía lo que le estaba haciendo. Su mamá lo echó del hogar, en ocasiones regresaba exclu- sivamente a hacerle lo mismo, expresando entre llantos “el odio que el tenía, se lo sacaba conmigo”. Ni los padres, ni los abuelos pudieron advertir lo que estaba padeciendo la niña, pero ella fue capaz de poner límites en un momento de su adolescencia. La joven declaró con esponta- neidad y con la frescura propia de su edad advirtiéndose su incomodidad cuando fue inte- rrogada acerca de las relaciones sexuales, incluso quebrándose en llantos en más de una opor- tunidad. Mantuvo su discurso fuido a lo largo de toda su deposición con un lenguaje corporal acorde al contenido de sus dichos. A este relato el juez lo com- plementó como elemento de prueba el testimonio de la madre y la labor pericial. En este sentido, la psicologa Su- sana Bessón dictaminó que la adolescente presenta un “psi- quismo integrado sin signos de patología mental”, advirtiendo que presenta un cuadro general de angustia como producto de ese problema externo, pero que psíquica y psicológicamente “no presenta alteraciones”. El juez Burrone lo consideró a este sujeto, gracias a estos elementos probatorios, como autor penalmente responsable de Abuso Sexual con acceso carnal reiterado en perjuicio de la adolescente a la pena de seis años y seis meses de prisión

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