Locales-Investigan presuntos maltratos hacia abuelos en un geriátrico

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Una mujer de 36 años fue a buscar trabajo y al escuchar el pedido de auxilio de varios internos: denunció que algunos estaban atados; desnudos y con signos de violencia física.

La Justicia investiga una grave denuncia realizada por una mujer que puso al descubierto las presuntas condiciones de vida en las que vivirían los internos de un geriátrico del barrio Centenario.

Una mujer de 36 acudió a una entrevista de trabajo por recomendación de una allegada y mientras esperaba que la atendieran los propietarios no pudo más que espantarse por lo que padecían los adultos mayores internados en ese lugar.

La sensibilidad ante los desgarradores pedidos de los ancianos la hizo olvidar de su necesidad de un trabajo, que hace mucho está buscando, y priorizar tratar de revertir las extremas malas de condiciones en las que estaban viviendo esas personas de la tercera edad.

Una celadora intentó evitar que recorriera las distintas dependencias y que tomara fotos con el teléfono celular para registrar las situaciones de padecimiento extremo que veía.

A medida que recorría veía en las habitaciones a algunos ancianos atados; otros desnudos y algunos con presuntas marcas de maltrato físico.

Los mismos ancianos al ver una cara nueva y que pudiera ser una oportunidad para que los libren de esos padecimientos: le pidieron auxilio.

La mujer, quien tiene un título terciario de técnica laboratorista, juzgó que las condiciones de vida de esas personas eran muy precarias y de abandono.

La celadora no tardó en llamar a los patrones y en pocos minutos se hicieron presentes los dueños y fue la propietaria quien la tomó de los pelos para que le entregara el teléfono celular donde almacenaba las fotografías registradas.

La hija y el yerno de la dueña del geriátrico no tardaron en llegar y tuvieron hacia el mismo tenor amenazantes de sus expresiones para que les brindara el teléfono celular.

Afortunadamente pudo evadir esa situación y escapar del lugar sin que la despojaran del teléfono celular donde conservó las fotografías como evidencia.

La mujer decidió acudir a la Fiscalía  al día siguiente para que se investigue si corresponde atribuirles alguna responsabilidad penal a los titulares de este geriátrico.

El objetivo de su denuncia no habría sido para presentarse como víctima de la agresión; sino como testigo de una situación de vida extrema que padecen varios ancianos.

Fuente:Semanario El Tiempo

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