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Editorial-Una rampa de amor

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Por  Grace Mesa

 

“Se calcula que mil millones de personas en el mundo viven con discapacidad y enfrentan muchas barreras para que se las incluya en aspectos sociales clave, de acuerdo con un comunicado de las Naciones Unidas, en el que también se subraya que el derecho a participar en la actividad pública es esencial para crear democracias estables y reducir las desigualdades sociales. (Fuente Telam 2/12/2015)

Para los que tenemos la bendición de contar con una buena salud y con hijos que también gozan de lo mismo. No nos detenemos a pensar a veces en que cantidad de beneficios tenemos y todo lo vivimos en forma tan natural sin siquiera pensar en ello. Caminamos, corremos, hablamos, usamos nuestros brazos, nuestra mente, es decir gozamos de una independencia física en cada minuto de nuestro día.

Pero hay personas, que cualquiera de estos actos les implica un esfuerzo casi sobrehumano, y me refiero a hombres, mujeres y niños con enfermedades invalidantes, muchas veces progresiva, quienes dependen no solo de una voluntad especial sino de personas que estén a su lado para asistirlos: padres, acompañantes terapéuticos, maestros, enfermeros, abuelos, hermanos, es decir, su independencia está reducida o anulada hasta en los actos más sencillos de la vida cotidiana.

Mucho se habla de la inclusión de personas con discapacidad o capacidades diferentes como hoy se los menciona.

Y sabemos que hay personas solidarias y que se conmueven, pero también sabemos que con la buena voluntad no alcanzan.

Esta semana en Pergamino tenemos uno de esos casos en que el protagonista es Ulises de 9 años quien a causa de una meningitis hoy se moviliza en una silla de ruedas. Sabemos que los accidentes y las enfermedades ocurren, pero a partir de allí ¿se piensa como mejorar la calidad de vida de estas personas?

Los padres de Ulises reclaman por rampas para cruzar las calles. Rampas que no existen, que escasean, que están mal diseñadas y ubicadas y que debieran no solo estar en su barrio sino en toda la ciudad. Los costos creo que no son tan grandes y sabemos que para este tipo de obras los ciudadanos pagan sus impuestos.

Yo iría más lejos, construir lugares de recreación para estos y otros niños con diferentes limitaciones, (plazas con juegos especiales) para que puedan gozar de una niñez que les ha sido negada con la plenitud de las que otros gozan.

Qué bueno sería que la ciudad de Pergamino fuera una de algunas ciudades pioneras en crear espacios verdes y cómodos para que se respete la calidad de vida a la que tiene derecho todo ser humano con discapacidad.

Yo creo que debe haber arquitectos con ideas y propuestas que pueden acercarse al municipio con planeamientos para solucionar este tema que es fundamental para la atención y el cuidado de necesidades tan básicas y que hacen al derecho de todo ciudadano de mejorar su situación de vida.

Ninguno de nosotros tenemos garantizada la salud, un accidente o enfermedad nos puede ocurrir a cualquiera, pero lamentablemente, muchos solo toman conciencia cuando viven en carne propia estas situaciones.

Los hombres y mujeres que tienen en sus manos el poder de cambiar las cosas, les solicitamos, aunque podríamos exigirlo, pero solo les pedimos usen ese poder para mejorar la vida de las personas, para ejercer la solidaridad, para que su primera preocupación al levantarse cada mañana sea, ¿Qué puedo hacer para cambiar las vidas de aquellos que necesitan un hoy y un mañana mejor?

Porque si logramos mejorar la vida de una sola persona abriremos la puerta del cambio para multitudes.

Como un fósforo que cuando se enciende si se junta a otro y así sucesivamente pueden lograr iluminar lugares que permanecían oscuros para muchos.

 

Y me tomo el atrevimiento de cerrar con un fragmento de una conocida poesía de:

ARMANDO TEJADA GOMEZ

 

Yo lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas,
un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido
como un niño en la calle…

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